Dejar de fumar

Hace once días que he dejado de fumar. Se que parece patético contar los días, pero ayuda a animarse a una misma.

Los cuatro primeros días, dentro de la dificultad y del mono que tuve, fueron fáciles, estuve rodeada de gente no fumadora.

El quinto, fue un día de prueba, esuve con personas fumadoras, pero la verdad, no tuve ninguna tentación de pedirles un cigarrillo y encenderlo.

Esta vez lo conseguiré, estoy siguiendo los mismos pasos que la otra vez que lo conseguí y estuve 10 meses sin fumar (maldito error encender ese cigarro, no lo volveré a cometer).

Sabía que lo podía conseguir desde las 11 de la mañana del primer día, momento clave del mono, que te hace pensar que mañana será mejor día y momento para intentar dejarlo.

Ayer sábado, estuve por la tarde con fumadores, no paré de toser, me picaba la garganta, bebía más agua que los peces y al marcharme, no sólo me sabía la boca a cenicero, sino que desprendía un horrible olor.

Ahora cuando subo al autobús, detecto al instante a los fumadores, y no puedo parar de pensar: ¡a pesar del perfume que me pongo todos los días, antes yo olía así (a estercolero)???

No se al resto de la gente, a mi el único método que me funciona, es dejarlo de golpe, sin medias tintas, soy incapaz de fumar solo dos cigarrillos, o uno, o una calada, eso da pie a mi cuerpo para pedir más nicotina.

En la puerta de la nevera he colgado una hoja con los beneficios de mi cuerpo al dejar de fumar. Que ocurre a los 20 minutos, a las 8 horas, 2 días, 3 semanas. Y conforme voy superando esos días, voy tachando, es una motivación como otra cualquiera.

Lo dicho, voy por buen camino :-), y espero ir contándolo, al menos al principio, si lo consigo, llegará un momento que será cosa del pasado.