En Noruega, los profesores deciden

A quien puedes invitar o no invitar a la fiesta de cumpleaños de tu hijo, y hasta el parlamento noruego se ha pronunciado al respecto (menos mal que con cordura y lógica).

Pues solo faltaría que por el artículo 33 de los estatutos del susodicho profesor, tuviera que invitar al cumpleaños de mi hijo a su compañero que le hace la vida imposible.

En fin, creo que la noticia se comenta sola.